He terminado las vacaciones de primavera. Durante la primera semana, fui a Egipto para visitar a un amigo que está estudiando árabe en Cairo por el semestre. Era mi primera vez en África y no podía imaginar como era este lugar muy lejos. Cuando llegué, fui con mi amigo a una fiesta en un barco en el rió Nile. Allí he conocido muchas personas de Egipto y otros países. Después, fuimos a Sinai, donde quedamos muy cerca del Mar Rojo, usamos tubos de buceo, comimos comida increíble y relajamos. Regresamos a Cairo y vimos momias en un museo, montamos en caballo cerca de las pirámides y compramos bufandas a un mercadillo tradicional. Aunque me divertí machismo, era difícil porque no hablo árabe y me siento un poco incomoda porque soy una chica. Al fin del viaje, volé en un avión a Madrid e inmediatamente estaba feliz que pudiera entender el idioma y supiera donde estaba. En este momento realicé que Madrid es mi casa.
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